Irene

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Sigue por favor. No te calles todavía, cuéntame algo más. Se que estás cansada. Y mayor. Y ahora un poco triste. Pero sigue hablando Irene, cuéntame cómo era todo. Que ya las comienzo a ver, que están ahí. Que ya llegamos a esas montañas que siempre soñé con conocer.
Háblame de cuando eras “vaquera” y llevabas ganado con Marieta de Casa Torré hasta el Prado de la Reina, ese tan grande y bueno que queda encima de Serveto. Cuenta cómo aquel hijo marchó “aborrecido” de la crueldad de un padre por el “Riomayor” hasta Lannemezan a trabajar de herrero. Y lo de su hermana, que le llevó una guitarra desde Sin el verano siguiente, y la noticia de la muerte del padre otro después.
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